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dissabte, 4 de juny del 2011

150 años, y aún en evolución

Podríamos comentar una gran cantidad de características hablando sobre el Eixample Cerdà. Podríamos hablar sobre su geometría, su densidad, el transporte rodado, los contactos con la ciudad existente, su adaptabilidad, sus usos, su adecuación al territorio, la movilidad, la monotonía… Todas ellas son características particulares de este ensanche, y que dan de sí lo suficiente como para dedicarles más de una página a cada una. Personalmente, me parece interesante fijarme en el tratamiento de los patios de manzana. Seguramente es uno de los temas más tratados últimamente, no en vano se han recuperado y acondicionado unos cuantos interiores de manzana para uso público en los últimos años.

En primer lugar, me pareció muy interesante la manera de colocarse de la editorial de Gustavo Gili. Esa ausencia de contacto con los límites del patio dotaba a esos encuentros de una calidad inexistente en la mayoría de patios de manzana de Barcelona. Un simple vaciado permite a las viviendas de las primeras plantas respirar algo más de aire y no tener un muro sin atractivo alguno a medio palmo de sus terrazas.

Por otra parte, creo que no debemos olvidar la gran cantidad de superficie que representan los patios en Barcelona. Hoy en día, excepto en algunos pocos casos, todos esos metros cuadrados están ocupados por comercios, almacenes, párquines, grandes superficies o la nada más absoluta. Ante la dramática ausencia de espacios públicos de mediana escala en esta parte de la ciudad, el plantearse una red de “patios-parque” (como creo que ya se está haciendo) es algo muy positivo para el barrio.

Obviamente, no todos los patios deben convertirse en públicos tampoco, porque el exceso de espacio público no haría más que desertizarlos todos ellos. Otro posible uso, como vimos en el recorrido y podemos encontrar en otros puntos, es convertirlos en “patios-equipados”. Es decir, que un equipamiento o parte de él ocuparan el patio. No son pocos los casos en los que el patio de recreo de un colegio, un mercado, un ambulatorio, etc. ocupan estos solares. Esto le da al patio de manzana un valor añadido, un servicio a la colectividad que es accesible al menos por una parte representativa de la misma.

El otro caso de ocupación corresponde a la privada. En este caso debemos distinguir dos soluciones diferentes: el edificio privado que ocupa el patio entero (como la Gustavo Gili) o la fragmentación de éste para ser ocupado por varios comercios o negocios diferentes. En el primer caso, es fundamental el papel del arquitecto, del cual dependerá la habitabilidad y la dignidad de ese patio. En el segundo caso, la responsabilidad recae sobre la normativa, que debería estipular la manera, aunque sea de un modo genérico, en la que debe llevarse a cabo la ocupación de ese patio. Debería ser especialmente cuidadoso en los contactos con los vecinos y en la imagen (altura y acabados especialmente) de las cubiertas, la famosa quinta fachada.

En resumen, un diseño de las redes urbanas y una regulación más concienzuda de los patios de manzana ayudarían a mejorar un tejido urbano que, a pesar de sus múltiples bondades, es aún mejorable.

dimecres, 18 de maig del 2011

con un poco de aquí y un poco de allí

El 22@ es, en mi opinión, un gran ejemplo de la transformación de un barrio. En realidad, por sus dimensiones, se trata casi de la transformación de una ciudad entera. Lo importante son los factores que se han tenido en cuenta para esa transformación. En primer lugar, se plantea cambiar el modelo productivo del área, cambiarlo por uno con grandes expectativas de futuro. Invertir en compañías de investigación tecnológica y empresas con un potencial muy alto. Por otra parte, no dejar que esta reconversión económica acabara con la ciudad, tanto la existente como la futura. Para ello, se toman en consideración no solo el tejido existente y la conservación de patrimonio arquitectónico, sino también la necesidad de un tejido residencial lo suficientemente denso para activar la ciudad. También se preocupan de articular el tejido en una escala más doméstica, buscando ejes principales con actividades determinadas que deben ser potenciados mediante equipamientos u otras intervenciones. Son respetuosos con las partes más consolidadas y se busca potenciar estas áreas residenciales.

Por otra parte, se aprovecha la intervención para mejorar las infraestructuras de todo el sector, incorporando sistemas nuevos para facilitar su mantenimiento o sistemas en pro de la sostenibilidad del barrio como el district-clima, sin duda grandes avances para el barrio. Por tanto, existe una idea general que estructura múltiples ideas e intereses particulares y concretos, lo cual enriquece la propuesta haciéndola más compleja y más real como espacio habitable, no tanto como la directa translación de una idea o una imagen de ciudad (como en Pl. Europa, por ejemplo). Muchas cosas sumadas en una sola, ordenadas adecuadamente, hacen del lugar un sitio más rico.

A pesar de lo interesante del proyecto, existen algunos puntos débiles, o que han sido peor concebidos. Por una parte, y como ya se nos dijo en la visita, existe una falta de tejido residencial, especialmente en algunas áreas. Eso conlleva que la calle se convierta en un lugar inhóspito y que transmite inseguridad. Además, la falta de control sobre los edificios no residenciales, ha provocado que muchos tengan un contacto nulo o casi inexistente con la vía pública, lo que favorece nuevamente el deterioro de la misma.

En resumen, la iniciativa es más que positiva y con el paso de los años ira adquiriendo la densidad que ahora le falta. Sin duda un gran paso adelante en la recuperación del Poblenou, que con un poco de aquí y un poco de allí se ha convertido en el nuevo barrio de referencia de Barcelona.

dilluns, 9 de maig del 2011

otra oportunidad fallida

Entre el aeropuerto del Prat y la parada del AVE de Sagrera, con un recinto de ferias internacionales y a un par de paradas de cercanías de la Ciudad de la Justicia y la Pl. Espanya, estaba claro que allí había que hacer algo.

El punto sobre el plano estaba ya marcado, pero hacía falta formalizarlo, igual que le sucedió a la plaza de Glòries previamente. Pero eso, desgraciadamente, no es el fuerte de Barcelona. Sin ser capaz de imaginar el desarrollo que el área pueda tener una vez terminado completamente, cuando la gente ocupe todas las torres, sí puede decirse que hoy en día aquello es un páramo. Pl. Europa no es Manhattan, y una ciudad construida a base de torres de esta clase es muy difícil de Habitar. Mucho espacio público no significa mucha gente, y toda esta área de escasa ocupación del suelo sufre la ausencia de actividad en planta baja. En esa 2ª elipse perimetral de la plaza (de edificios más bajos), se intuye la intención de dotar de más vida la plaza, pero unos edificios ocupados por oficinas y en 2ª línea tampoco permiten mucha actividad.

Si bien es cierto que algunas decisiones han sido acertadas, como localizar las puertas de la plaza, reconocer los diferentes tejidos ó el trabajo en las infraestructuras, la elección tipológica de la torre para toda el área y la “esculturización” del paisaje urbano son errores que limitan la respuesta que el proyecto da a su entorno. Una vez más, Barcelona desaprovecha una clara oportunidad de hacer ciudad potenciado por una gran intervención.

carácter 5 estrellas

Barcelona, en parte por motivos históricos y en parte por el carácter de sus gentes, tiene la característica de que es una ciudad que alberga muchos pueblos dentro de sí. Así como en otras ciudades los pueblos anexionados a la ciudad acaban perdiendo en parte su carácter, en Barcelona ese carácter se conserva, se defiende y se potencia. Igual que vimos en Poble Sec o se encuentra en Gràcia, en Sants también se percibe ese carácter propio, tan cerca de Barcelona, y a su vez tan lejos. Pasear por las calles de estos “barrios” nada tiene que ver con hacerlo por otras zonas de Barcelona, en particular el Eixample o Ciutat Vella. Y no me refiero solo al carácter formal, sino al ambiente que se respira, totalmente diferente.

Seguramente uno de los privilegios de vivir en estas áreas, vivir como en un pueblo el medio de una gran urbe, es también un motivo de fuertes contrastes. Como comentaba Angel, uno de los más reseñables lo encontramos a la vuelta de la esquina, cuando nos encontramos con Sants Estació, un punto de conectividad europea justo al lado de todas esas asociaciones de vecinos.

En Vitoria, estos contrastes son impensables. A pesar de haber anexionado algunos pequeños pueblos (Ali-Gobeo, Errekaleor, Betoño, Armentia…) y estar a punto de anexionar algunos más (Abetxuko, Aretxabaleta…), el único contraste que permanece es el de la tipología edificatoria, el carácter propio de estos barrios-pueblos es más bien débil.

Personalmente, opino que estos contrastes son enriquecedores ya que, a fin de cuentas, nos describen una parte de la historia de la ciudad, y la hacen más rica que la monótona ciudad unipersonal.

aprendiendo lecciones

Se podría decir que el término “polígono de viviendas” no tiene muy buena fama, más bien al contrario. La gente suele asociarlo a pobreza, inmigración, inseguridad y conflictos. En realidad es una fama más que ganada. Son innumerables los ejemplos de lugares destinados a albergar una gran cantidad de población a bajo coste que han producido problemas como esos. Pero no por ello debemos renunciar a ellos, o agruparlos todos en este colectivo de barrios problemáticos. Es necesario hacer una reflexión previa, pensar el porqué de las cosas y tratar de buscar soluciones para el presente y mejoras para el futuro.

Algo de esto se ha hecho en el polígono de Sudoest Besòs, y también en otros muchos polígonos de viviendas. Por ejemplo, alguna de las cosas que sabemos ahora y que no se tuvieron en cuenta antaño es que la segregación social produce problemas de manera directa. Generar barrios por rentas, que es lo que venía a suceder, acaba provocando conflictos tanto internos del barrio como externos a él, en su relación con el resto de la ciudad. Tampoco ayuda el hecho de centrarse en el diseño de aquella pastilla en concreto, ya que su relación con el resto del tejido es vital para un adecuado desarrollo del barrio y la ciudad. En este apartado entra el diseño urbanístico y el de las infraestructuras y transporte público.

También resulta fundamental el adecuado tratamiento del espacio público, que por el hecho de existir no significa que deba funcionar. Esto conlleva un adecuado diseño del mobiliario, espacios, relaciones entre ellos y de programa vinculado a los mismos. Una calle no es calle y una plaza no es plaza si en ellas no sucede nada, se acaban convirtiendo en simples “autopistas peatonales”, espacios de tránsito, pero no de permanencia. Y todo ello sumado hace que el ciudadano no sea capaz de apropiarse de ese espacio, y por tanto, tampoco de generar ningún interés por cuidarlo.

En polígonos como el de la visita o en el de La Mina se han llevado a cabo estas reflexiones, y se ha tratado de mejorar lo que había dentro de lo posible. En primer lugar se busca conectar el barrio con el resto de la ciudad introduciendo el transporte público y entrelazando ambos tejidos (polígono-ciudad) mediante bulevares y calles. En segundo lugar, se dignifica el espacio público. Esto implica no solo poner bancos y farolas, sino también generar actividad en esos espacios mediante comercio y equipamientos públicos. Además es necesario repensar todo ese vacío como un conjunto, un conjunto unido a otro mayor que es el de la ciudad, y darle un nuevo orden. Plantearse generar una diversidad social de manera directa es algo bastante más complicado, pero la llegada de actividades y puestos de trabajo puede producir esa mezcla progresiva e indirectamente.

En resumen, “pequeñas” operaciones en un tejido degradado pueden revitalizarlo enormemente. En cuanto al futuro, y a pesar de que en algunos casos parece que no hayamos aprendido la lección, sí que se ven algunos avances tanto en legislación como en diseño urbanístico. El hecho de tener que incorporar un porcentaje de VPOs en cada promoción favorece la diversidad social de los nuevos barrios, y la búsqueda de usos mixtos en todos los barrios ayuda también a generar actividad, riqueza y complejidad.

El caso de Vitoria, por otro lado, es algo realmente peculiar que trataré de explicar brevemente. Visto en planos, sorprende ver que la gran mayoría de lo construido entre los ensanches del XIX-XX y los nuevos barrios de los últimos 20 años son polígonos. En realidad, parece que la ciudad hubiera crecido por pequeños fragmentos. La ventaja de estos polígonos respecto a los que pudimos ver en la visita es, seguramente, su tamaño. Se trata en la mayoría de casos de promociones pequeñas, que no son capaces de crear un barrio por sí mismas, y que inevitablemente tienen que ir entrelazándose para generar el tejido urbano. Además, cada promoción tiene diferentes tipologías de vivienda, por lo que se genera una diversidad social de manera natural. Todo ello, junto con una política clara por parte del consistorio de dotar a cada área de la ciudad de servicios como centros cívicos, polideportivos, ambulatorios, residencias para mayores, etc. y de un cuidado del espacio público muy alto, ha permitido generar un tejido bastante armónico y evitar la creación de guetos. Los lugares más conflictivos han resultado ser aquellos de mayor tamaño y menor intervención del ayuntamiento, cosa que se ha tratado de corregir en los últimos años.

Para acabar, la palabra “polígono” no implica necesariamente la creación de un gueto. Disponemos de numerosas herramientas y múltiples ejemplos previos para poder construir (y REconstruir) nuestras ciudades de una manera más armónica y equitativa. Ahora es cuestión de ponerlas en práctica.

dimecres, 6 d’abril del 2011

¿problema o solución?

Se suele pensar en los residuos y en las plantas para gestionar estos de manera muy negativa. Por falta de comunicación y difusión el desconocimiento sobre este tema es enorme. Hoy en día, y Barcelona es muestra de ello, algo “desagradable” e imperativo como es la gestión de residuos se ha convertido en algo valioso y de lo que poder presumir. Debemos dejar atrás la idea de que estas cosas son solo algo que debe hacerse, y empezar a pensar en positivo. No es solo que debamos, sino que además el hacerlo nos proporciona algo. La separación de residuos para su posterior revalorización nos permite disminuir mucho la cantidad de basura que depositamos en los vertederos, pero además nos proporciona materiales reciclados que prolonga su vida y evitan un mayor consumo de materias primas. Las incineradoras, tan mal vistas por muchos sectores, pueden formar parte de este sistema y del mismo modo, además de reducir los residuos a verter pueden proporcionarnos energía de su combustión, y así producir electricidad y participar de la cogeneración de calor para la ciudad.

Es decir, todo lo que antes suponía un problema, ahora puede ser una solución. Para desechar menos, reciclar más y depender menos de la energía externa. En resumen, para ser algo más autosuficientes, entendiendo este término no como algo que nos separe de los demás, sino como algo que nos permita reducir nuestra huella en el territorio.

En Vitoria existe una política parecida a la de Barcelona en cuanto a gestión de residuos, aunque ciertamente no ha dado el paso de integrar estos sistemas en la ciudad, ni tampoco ha sido capaz de comunicar sus éxitos a la ciudadanía, al igual que le ocurre a Barcelona. De todos modos, sí que hay una labor y una preocupación por hacer una buena gestión de los residuos y poder desechar lo mínimo generando y reciclando lo máximo. Así, un sistema de recogida selectiva y gestión independizada, junto con plantas de tratamiento de residuos, una depuradora y un vertedero, conforman un sistema razonablemente bueno. Además, en las tres plantas se produce biogás y se trata de depositar lo mínimo posible en el vertedero, que por otra parte, ha sufrido numerosas mejoras en los últimos años. También existe una planta de tratamiento de residuos de la construcción, que por su composición debe ser gestionada aparte.

Todo ello, sin embargo, debe ir acompañado de una adecuado modo de promoción en la ciudad, permitiendo que la gente conozca y se interese por lo que sucede con su basura. Parte de esto son visitas de colegios y empresas a estos centros, que me consta que alguna se hace, pero un paso fundamental es el que decidió tomarse en el fórum, donde todos estos equipamientos de la basura dejan de tener vergüenza y se muestran a la ciudad, integrándose en ella. Es un paso valiente y fundamental para la concienciación de la ciudadanía. Es necesario resaltar que el problema es ahora parte de la solución.

dijous, 24 de març del 2011

el atractivo de un barrio

Durante el recorrido por el Poble Sec, hablamos acerca de los altibajos del barrio, de épocas mejores. Es importante, en mi opinión, destacar que durante esos periodos de bonanza del barrio los teatros estaban más activos que nunca. Es decir, cuando los teatros iban viento en popa, el barrio disfrutaba de sus mejores momentos; y ahora que los teatros y el mundo de la farándula ya no funcionan (a pesar de que parece que está habiendo un intento de reactivación con la apertura de El Molino), el barrio vuelve a estar de capa caída.

En general, no solemos considerar aspectos como estos a la hora de diseñar un nuevo barrio residencial. Sí, hablamos de densidad, de ocupación, de equipamientos y de parques, pero en raras ocasiones se vincula la salud de un barrio tan directamente con una actividad ajena al diseño urbanístico.

Este hecho me recuerda un poco la declive de los cines “de proximidad” que ha sucedido en Vitoria-Gasteiz en los últimos años. Si bien hace diez o quince años los cines de barrio tenían gran popularidad, últimamente los cines de las grandes superficies les están comiendo terreno. Este hecho se ve agravado por el continuo aumento de los precios del cine. Todo ello, ha hecho que varios cines míticos de la ciudad, como los Mikeldi o los Cine Azul, hayan tenido que cerrar. Como consecuencia, estos barrios no céntricos de la ciudad han visto disminuido su interés para el resto de los ciudadanos, e inevitablemente han visto reducido el número de visitantes. Esto conlleva a su vez que otros comercios asociados al cine, como restaurantes, bares, tiendas de golosinas, etc. hayan tenido que cerrar.

Existe, por tanto, una relación directa entre las actividades (en este caso culturales) que se pueden desarrollar en un barrio y su atractivo, y como consecuencia, en la salud y la inversión que se hace en ese barrio. A pesar de que es muy difícil cambiar las tendencias de la sociedad y evitar que cierto tipo de locales caigan en desuso, sí que es posible, desde las autoridades municipales, tratar de potenciar una serie de actividades que mantienen vivos ciertos barrios. Desde la organización de pequeños festivales y certámenes hasta el rediseño del transporte público, un gran número de intervenciones pueden promocionar tales actividades en la ciudad. Para concluir, es necesario prestar gran atención a las actividades que mantienen un barrio vivo, e intentar fomentarlas con pequeñas actuaciones. De este modo se evitará que algunos barrios se conviertan en poco atractivos y se acaben ocupando por gente de paso, como se nos explicó que sucedía en el Poble Sec.

dimarts, 22 de març del 2011

otra perspectiva

Aprovechando la participación del colectivo punt6, me gustaría centrar mi reflexión menos en los polígonos en sí y más en las deficiencias espaciales de las ciudades en general. Ellas nos hablaron de lugares que eran percibidos de diferente manera en función de la edad, el origen, la cultura, la religión, el sexo, la raza, las capacidades físicas, etc. A esto lo llamaron la perspectiva de género, como una manera de englobar esta visión del “espacio discriminatorio”.

En muchas ocasiones nuestra visión personal y particular de las cosas puede hacer que no nos fijemos en detalles como estos. Pero al final, a todos nos ha afectado alguna vez. Por ejemplo, más de una vez he acompañado a una amiga a tal sitio porque tenía una percepción de peligro de aquel camino a ciertas horas, ó alguna vez he ayudado a un ciego a cruzar una calle. Es trabajo nuestro evitar que estas cosas sucedan. Con nuestros diseños, las ciudades pueden ser más equitativas o más discriminatorias. Temas como la iluminación, la accesibilidad, la visibilidad de un espacio etc. pueden cambiar de manera determinante la percepción de un espacio.

Me vienen a la cabeza un par de ejemplos de mejoras hechas en Vitoria-Gasteiz para resolver problemas de este tipo. En primer lugar, por la escala de la intervención que supuso, están las rampas mecánicas instaladas hace algunos años en el casco viejo. Por su situación topográfica y sus empinadas cuestas, el casco antiguo de Vitoria resultaba un barrio inaccesible para gente en silla de ruedas. Para resolverlo, y como parte de un plan más general de mejora (que expliqué en un comentario anterior), se instalaron las ya mencionadas rampas mecánicas. Otro caso es, por ejemplo, que en la gran mayoría de semáforos para peatones de la ciudad existe un aparato sonoro que indica el paso a los ciegos; del mismo modo que en los cruces o en las paradas de los autobuses el pavimento cambia como indicativo para los invidentes.

Podríamos considerar también que el hecho de alternar juegos para niños con elementos para adultos o ancianos en el mobiliario urbano es una manera de equilibrar los servicios que ofrece la ciudad a sus diferentes habitantes. En algunos casos, especialmente en algunos parques, se ha sido incapaz de solucionar el problema de la inseguridad. Para evitarla, sencillamente se han dispuesto más patrullas de policías municipales paseando por allí en las primeras horas de la noche.

Es decir, la ciudad está llena de pequeños detalles que la hacen discriminatoria para ciertos colectivos, y que no siempre son percibidos así por los demás. Por ello es fundamental la atención del técnico a la hora de configurar nuestros barrios. Los polígonos son a lo mejor, y por eso Ciudad Meridiana y Torre Baró eran buenos lugares para explicarlo, los barrios donde más se hacen notar estas cosas. El deseo de edificar nuevos barrios para obreros de manera rápida y económica hizo descuidar múltiples de estos detalles. Ésta, entre otras, es la razón por la que estos barrios suelen ser percibidos como de los más inseguros de las ciudades. Además, la falta de servicios y equipamientos, así como la ausencia de tratamiento del espacio público, los convierten en los barrios menos atractivos.

Para finalizar, es necesario replantearse estos aspectos y tratar de mirar las cosas con otra perspectiva, una que no es la nuestra, generalmente la de las minorías. De este modo conseguiremos construir ciudades más justas y agradables para todo el mundo.

dilluns, 14 de març del 2011

Proteger los límites

A veces resulta difícil determinar cuál es el límite de la ciudad con la naturaleza, más todavía saber cómo debe ser este límite. La ciudad va creciendo, en la mayoría de casos, sin reflexionar sobre esto y de este modo la ciudad va “pegando bocados” a espacios naturales como Collserola. Si bien en este caso la topografía ha ayudado a mantener gran parte de la montaña a salvo de la edificación, en otros muchos casos no ha sido así, condenando a los espacios naturales a reducirse cada vez más y más. Es por ello que es necesaria una política clara de conservación de áreas naturales que circundan la ciudad. No solo por conservar la fauna, flora y paisaje, sino también por dotar a la ciudad de un parque salvaje que le permita respirar y oxigenarse. Como se explicó, el hecho de tener estos senderos y rutas, donde poder pasear entre arboles y respirar aire algo más puro, a escasa media hora del centro de la ciudad es todo un privilegio.

En el caso de Vitoria-Gasteiz, esta política de conservación del patrimonio natural lleva años llevándose a cabo. Allá en los años 80 se inició un plan denominado el “Anillo Verde” que ha continuado y reforzado en los últimos años. Se trata de un plan de conservación de espacios naturales de interés ubicados alrededor de la ciudad, que son conectados mediante vías verdes, zonas de cultivos colectivos y parques peri-urbanos. De este modo, se conforma una especie de anillo de espacios verdes protegidos que rodea la ciudad. El carácter de estos espacios, igual que Collserola, dista mucho de ser un parque urbano. La naturaleza salvaje se desarrolla libremente con pequeñas intervenciones y mejoras externas, que permiten a esa naturaleza sobrevivir en un entorno que podríamos considerar hostil. Esta serie de espacios hacen que el número de metros cuadrados de espacio verde por habitante ascienda de 26m² a 51,7m² (recordemos que lo recomendado por la OMS es de entre 10 y 15m²/hab.), cifra más que considerable y que habla de la calidad de vida de la ciudad.

Además, este grupo de parques peri-urbanos (como se denominan) permiten al ciudadano tener no solo un espacio de distensión y ocio, sino también un espacio de aprendizaje y de educación medioambiental. Mediante pequeños pabellones o equipamientos, se ayuda a concienciar a la población de la importancia de estos espacios naturales a la vez que se le acerca al medio natural, tan olvidado en la ciudad.

Finalmente, destacar que el éxito de este anillo verde es tal que se está iniciando el plan de protección de un segundo anillo, denominado “el anillo de las Tierras Altas”, que busca proteger espacios más periféricos de la ciudad. Para concluir, es innegable el valor y las bondades de espacios como Collserola para una ciudad, especialmente una tan densa como Barcelona. Por ello los planes de protección y conservación de estos espacios, igual que de los espacios que permitan conectarlos entre ellos, son fundamentales para una ciudad que pretenda crecer sana.

dilluns, 7 de març del 2011

el referente verde de la ciudad

¿Cuál es el referente verde de nuestras ciudades? Si es que ha de haber un referente…

Una de las cosas que más echo en falta en Barcelona son los parques. A pesar de los grandes esfuerzos realizados en los últimos años por generar una red de parques urbanos, tanto reconvirtiendo vacíos de la ciudad como acondicionando interiores de manzana, considero que estos no llegan a cumplir con las necesidades del ciudadano. En muchas ocasiones por sus dimensiones, en otras por su ubicación, no son capaces convertirse en espacios de referencia donde salir a correr, sacar a pasear al perro, llevar a los niños a jugar, etc. Resulta paradójico que los dos lugares con mayor huella militar de la ciudad, como Montjüic y la Ciutadella, se hayan convertido en los dos mayores espacios verdes y de ocio. Es en estos lugares donde se concentran esas actividades que no son capaces de asumir la red de espacios públicos de la ciudad.

En este sentido, Vitoria se ha configurado a sí misma de una manera diferente. Tanto por su historia como por las políticas y el urbanismo de las últimas décadas, gozamos de una gran cantidad de espacios verdes de tamaño considerable distribuidos por la ciudad. Además de oxigenar el tejido urbano, estos parques permiten al ciudadano desarrollar actividades libremente a una distancia muy escasa de su vivienda. En resumen, Vitoria y Barcelona tienen una estructura de parques urbanos muy diferente, en tamaño y posición, y eso hace que los ritmos de la ciudad y los ciudadanos sean también diferentes, siendo la primera, en mi opinión, más abierta y libre para que el ciudadano escoja qué y cuándo lo hace, sin tener que preocuparse de las distancias y del tiempo.

dimarts, 1 de març del 2011

recuperando ciudades

Al igual que vimos en la visita por Ciutat Vella, en Vitoria-Gasteiz también se está llevando a cabo todo un proceso de revitalización y recuperación del casco antiguo de la ciudad. A pesar de tener un tamaño mucho menor, las operaciones que se están realizando son similares a las ya ejecutadas en Barcelona. En primer lugar se busca mejorar la accesibilidad del centro histórico, en el caso de Vitoria en una colina, y mejorar también su conectividad con el resto de la ciudad. Para ello es fundamental el buen diseño de la red de transportes públicos, y se han construido también unas rampas mecánicas que facilitan el subir a las calles del casco antiguo. Además, al igual que se ha hecho en Barcelona, se han rehabilitado una serie de edificios singulares incorporando usos públicos como museos, escuelas, etc. Estos, junto con proyectos de nueva planta (dígase MACBA o BiBAT), pretenden generar una serie de nuevas actividades en el área promoviendo que la gente que no viva allí vaya y ayude a su vez a regenerar el propio barrio. Otras actuaciones como la recuperación y la excavación parcial de las murallas medievales, o la rehabilitación de la catedral de Santa María, ayudan a atraer a un público nuevo, entre otros el turismo, fomentando así la revitalización económica de la almendra medieval. De este modo, y con otros proyectos de “lavado de cara” (como pueden ser el repavimentar calles y plazas, renovar el mobiliario urbano, pintar fachadas, etc.) se busca cambiar el rumbo de un tejido urbano en deterioro para convertirlo en un nuevo centro, no solo geométrico, sino también de actividad.